Presentación

Tras las constantes colsultas de amigos y familiares acerca de qué restaurantes son dignos de recomendar y cuáles son mejor evitar, hemos decidido abrir este blog en el que narraremos las experiencias gastronómicas de cada fin de semana, para que así, tanto aquellos que nos consultaban, como todo aquel que nos lea, pueda tener una crítica de nuevos restaurantes desde un punto de vista independiente.


lunes, 1 de marzo de 2010

KANO 31

Situación: C/ Cano nº31 ver mapa

Las Palmas de Gran Canaria

Tipo de comida: Española

Precio: 160,75€ (7 personas)

aprox. 23€ por persona

Servicio: Bueno
  
Empezamos nuestro blog con la cena que realizamos este sábado, 28 de febrero, junto a nuestros hermanos, en el restaurante Kano 31 de la capital.

La razón que nos llevó a cenar allí esa noche, fue el enterarnos que habían cambiado el cocinero, y aclaramos esto, porque le habíamos hecho la cruz al restaurante la última vez que estuvimos, pero eso fue otra batalla.

Fuimos recibidos por una camarera, de rasgos asiáticos y acento más canario que el gofio, que nos atendidó excelentemente durante toda la velada.

En la elección de la comida, nos decantamos al 50% entre platos de la carta de toda la vida, para comprobar como se había integrado el nuevo cocinero al espíritu del restaurante, y el otro 50% a los platos fuera de carta, que eran las nuevas incorporaciones del recién llegado chef.

A la hora de pedir un vino que acompañara la comida, nos llevamos uno de los pocos traspiés de la cena, al descubrir que la carta de caldos no se corresponde para nada con las existencias en bodega. Sin embargo se nos comentó que una nueva carta de vinos actualizada estaba en camino.

Esa noche nos decantamos por un vino blanco fresco, pero seco. Nos ofrecieron amablemente que probáramos el vino de la casa, pero fue rápidamente desestima por su alto grado de acidez y cambiado por un vino de D.O. Rueda a partir de uvas verdejo, que sin ser la quintaesensia, nos regó gustosamente la comida.

La comida se compuso de una entrada de croquetas de jamón, que estaban bien, sin ser nada del otro mundo, acompañadas de una salsa de tomate, muy buena.
De primeros pedimos un carpacho de jurel que estaba espectacular y un tartar de solomillo con papas pajas, que si la presentación no era su fuerte (más adelante trataremos este tema), si estaba muy bueno.

Ya como platos fuertes degustamos las costillas de ternera lechal, que nos sorprendieron muy gratamente, y el cochifrito, también exquisito, ambos acompañados de unas ensaladas de lechuga y cebolla con un delicado aliño, que nos encantó.

Como no nos saciamos con facilidad, tuvimos que pedir un plato extra: chipirones con salsa de pimienta, que estaban buenos, pero muy por debajo de los platos anteriores, aunque la combinación de sabores era interesante.

Y antes de pasar a los postres no queremos olvidarnos mencionar el que para nosotros fue un punto flaco de la cena: la presentación de los platos. Y no tanto que fuera mala, más bien fue nula, pero no nos preocupa eso, ya que pensamos que unos platos bien cocinados no necesitan de farfolla, sino que la comida se encontraba desolada en una vajilla de dimensiones desproporcionadas, teniendo en cuenta además, que cenamos en la zona de picoteo, donde los barriles que hacen las veces de mesas, las cuales quedaban desbordados por el tamaño de unos platos más propios de atlantes que de tasca, que deslucían lo que contenían.

En cuanto a los postres, la gran oferta existente nos sorprendió, por lo que no pudimos que hacer como en la preparación de un buen té, es decir, uno por cabeza y uno más para la tetera, con lo que conseguimos degustar los siete postres que les relatamos a continuación:
  • Polvitos uruguayos: postre que se ha puesto muy de moda, y parece que no puede haber restaurante que se precie que no los ofrezca. A pesar de todo estaban buenos, pero sin más.
  • Tarta de queso: Tal vez el mejor de todos, reune una inteligente combinación de sabores ácidos y dulces.
  • Sopa de chocolate: Bueno, con posibilidades aunque habría que darle un giro más de tuerca a este postre. El detalle de las gominolas es muy original.
  • Milhoja: Hojaldre de gran calidad con un sutil relleno de nata y dulce de leche.
  • Mar del orujo: Sorbete de orujo para los muy amantes de este espirituoso. A mi me gusta uno de hierbas después de comer, pero como postre...:(
  • Cuajada: No nos pareció destacable, aunque tenemos que decir que no somos grandes admiradores de este postre en general.
  • Golosina de chocolate: Otro postre muy bueno con un chocolate denso para aquellos amantes incondicionales del cacao que no tengan miedo de empalagarse, consiste en dos bolas de una especie nocilla densa y otra de una crema de natilla. Los que nos sentimos saturados con este tipo de chocolate tan potente echamos en falta una proporción mayor de natilla, pero eso son ya preferencias.
Después de este ágape nos tomamos el consiguiente café y fuimos invitados a una copa, para ayudar a digerir esta divertida cena con un balance más que positivo.

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